Empieza a renaturalizar
Reemplazar un césped con plantas nativas de California es una secuencia, y el orden importa. Solicita el reembolso antes de excavar, ten el acolchado antes de empezar a sofocar el césped y siembra en otoño. Sigue estos seis pasos y elige tus plantas de nuestras plantas recomendadas por el camino. Cada jardín que conviertes se vuelve hábitat para las aves, abejas y mariposas de Santa Ana.
1. Solicita primero el reembolso por quitar el césped
SoCal WaterSmart paga $2 por pie cuadrado de césped reemplazado (se abre en una pestaña nueva) con plantas tolerantes a la sequía, hasta 5,000 pies cuadrados al año. La solicitud tiene dos partes: primero solicitas para reservar los fondos, esperas la aprobación y luego tienes 180 días para terminar el proyecto y enviar tu solicitud final. Solicita antes de quitar cualquier césped. El césped que ya no está cuando te aprueban no califica, así que no lo toques hasta entonces.
2. Planea sembrar en otoño
El otoño es la mejor época para sembrar plantas nativas en Santa Ana. El clima fresco y las lluvias de invierno dejan que las raíces se asienten antes del primer verano caluroso, así que las plantas necesitan mucha menos agua para establecerse. Puedes sembrar hasta principios de la primavera, pero cuanto más tarde siembres, más tendrás que regar ese primer verano. Evita sembrar en verano.
El acolchado con cartón tarda unos meses en matar un césped, así que cuenta hacia atrás: empieza a quitarlo a finales del verano para sembrar en otoño, o en otoño para sembrar a principios de la primavera. La aprobación del reembolso y la entrega del acolchado también toman tiempo, así que organiza eso primero.
3. Consigue acolchado
Ten el acolchado en tu casa antes de empezar con el césped. El cartón debe cubrirse el mismo día que se coloca, y necesitas más de lo que crees: una capa de 4 a 6 pulgadas sobre 100 pies cuadrados son aproximadamente 1.5 a 2 yardas cúbicas. Las astillas de madera además mantienen el suelo fresco y húmedo y dan refugio a los insectos de los que se alimentan las aves.
- Arboristas locales — A las cuadrillas de poda les cuesta dinero deshacerse de las astillas, así que muchas te dejan una carga gratis. Si ves una cuadrilla trabajando cerca, pregunta. Solo averigua de qué árbol vienen las astillas: las de palmera son fibrosas y se descomponen mal.
- Entrega gratuita de astillas — ChipDrop (se abre en una pestaña nueva) conecta a arboristas que necesitan deshacerse de astillas con personas que las quieren. Es gratis, pero recibes un camión completo (a menudo 10 yardas cúbicas o más) cuando al arborista le convenga, así que ten un lugar listo y vecinos con quienes compartir.
- Un proveedor de jardinería — Proveedores como Aguinaga Green (se abre en una pestaña nueva) en Irvine venden acolchado por yarda cúbica y lo entregan a domicilio. Cuesta más que las astillas, pero viene cribado y uniforme, y tú eliges la cantidad y el aspecto.
Consejo: Usa las astillas gratuitas de arborista como la capa gruesa de abajo y cúbrelas con una capa más delgada de acolchado más bonito para el aspecto. Las astillas hacen el trabajo; la capa de arriba es solo para la vista.
4. Quita el césped
Evita los herbicidas siempre que puedas: dañan a los insectos y a la vida del suelo que intentas recuperar, y se escurren al río Santa Ana. Saca el césped a mano donde sea necesario y sofoca el resto bajo cartón y acolchado. La mayoría de los jardines necesitan ambas cosas.
Remoción a mano
Empieza con las plantas que no mueren bajo el cartón: el pasto bermuda, la cebollina (nutsedge), el oxalis y cualquier cosa con bulbo o estolón. Sácalas con todo y raíz y échalas al contenedor verde, no a tu composta ni al montón de acolchado. Para un césped común como la festuca, puedes saltarte la excavación e ir directo al acolchado con cartón, o rentar una cortadora de césped en rollo si quieres el terreno libre de inmediato. Conserva la tierra; sembrarás en ella.
Acolchado con cartón
Corta el césped lo más bajo posible y riégalo bien. Coloca cartón liso (sin cinta ni grapas) sobre toda el área, traslapando los bordes de 6 a 8 pulgadas para que no pase la luz, y extiéndelo un pie más allá del borde del césped. Moja el cartón y cúbrelo con 4 a 6 pulgadas de acolchado ese mismo día. Déjalo de dos a tres meses. Cuando sea hora de sembrar, corta una X en el cartón y siembra a través de ella.
El problema del pasto bermuda
El pasto bermuda es el césped más difícil de quitar, y la mayoría de los jardines de Santa Ana tienen algo. Se extiende por rizomas a un pie o más bajo tierra y por estolones sobre la superficie, y cada fragmento que quede puede volver a brotar. Se cuela por los huecos del cartón, entra desde el jardín del vecino y reaparece un año después de que creías haberlo eliminado. El acolchado con cartón por sí solo rara vez lo mata. Cuenta con hacer todo lo siguiente:
- Sácalo con todo y raíz — Riega el área primero para que la tierra esté blanda y luego saca los rizomas con un bieldo, siguiendo cada uno hasta su final. Revisa la tierra con las manos y saca cada pedazo. Es un trabajo lento; hazlo por secciones.
- Luego sofócalo de todos modos — Cubre el área excavada con una capa doble de cartón, traslapes más anchos y 6 pulgadas completas de acolchado. Extiende el cartón bastante más allá del borde del césped viejo, porque el pasto intentará entrar por los lados.
- Sigue arrancando — Revisa el área cada semana, sobre todo con calor, y arranca cada brote en cuanto aparezca, antes de que pueda rehacer sus raíces. Cuenta con un año de seguimiento. El pasto bermuda se pone latente y café en invierno, así que no confundas un invierno tranquilo con una victoria.
- Como último recurso, aplica herbicida solo en puntos — Si no puedes excavar hondo por las raíces de un árbol existente y el pasto sigue rompiendo el acolchado, puede valer la pena aplicar herbicida una o dos veces, solo sobre los rebrotes. Sigue la etiqueta, mantenlo lejos de todo lo demás y nunca lo rocíes con viento. Si lo dejas, el pasto bermuda puede ahogar tus plantas nativas, y eso es peor que un tratamiento cuidadoso y limitado.
5. Compra plantas pequeñas
Compra tus plantas en macetas de 1 galón o más pequeñas. Las macetas de 4 pulgadas y los plantines son aún mejores. Parece un inicio lento, pero las plantas pequeñas alcanzan y suelen superar a las grandes en una o dos temporadas, y sobreviven con más frecuencia. Estas son las razones:
- Se adaptan más rápido — Una planta pequeña ha pasado menos tiempo en el vivero y se ajusta a tu tierra, tu sol y tu riego con menos estrés.
- Menos tierra de maceta — Una planta de 5 galones trae un bloque grande de sustrato de maceta que retiene el agua de forma distinta a la arcilla que lo rodea. Las raíces se quedan en ese bloque, el agua se encharca o se seca en el borde, y la planta se pudre o se marchita mientras la tierra de alrededor se ve bien. Una planta pequeña casi no trae sustrato, así que el riego es fácil de calcular.
- Raíces más profundas — Muchas nativas desarrollan una raíz pivotante. En una maceta choca con el fondo y se enrosca, y nunca se recupera del todo. Sembrada pequeña, la raíz pivotante baja derecho en la tierra, y eso es lo que permite que la planta sobreviva el verano con poca agua.
- Cuestan menos — Una planta de 4 pulgadas cuesta unos cuantos dólares y una de 1 galón alrededor de diez, así que puedes sembrar más, sembrar denso y darte el lujo de perder algunas.
6. Siembra
- Excava ancho y siembra alto — Santa Ana tiene un suelo arcilloso pesado que drena despacio. Excava un hoyo de aproximadamente el doble de ancho que la maceta pero no más profundo, y siembra sobre un montículo bajo para que la corona de la planta quede una o dos pulgadas por encima del suelo de alrededor. Así el agua se aleja del tallo en lugar de encharcarse a su alrededor. Las plantas que necesitan buen drenaje, como muchas salvias y trigos sarracenos silvestres, son las que más necesitan el montículo.
- Quita la tierra de la maceta — Saca la planta de la maceta y afloja las raíces con cuidado. Si la planta lo tolera, sacude o enjuaga la mayor parte del sustrato para que las raíces entren directo en tu tierra; así evitas el problema del borde del sustrato que mencionamos arriba. Algunas plantas, como las manzanitas y las lilas de California, no toleran que les muevan las raíces, así que consulta Calscape (se abre en una pestaña nueva) o pregunta en el vivero antes de hacerlo.
- Rellena con tierra nativa — Rellena el hoyo con la misma tierra que sacaste, deshaciendo los terrones grandes. Sin composta, sin sustrato de maceta, sin «mezcla para sembrar». Las plantas nativas están adaptadas a nuestra tierra, y un hoyo enmendado en arcilla funciona como una tina que ahoga las raíces.
- No fertilices — No fertilices, ni ahora ni después. Las nativas evolucionaron en suelos pobres, y el fertilizante provoca un crecimiento blando y desgarbado que encanta a las plagas y se seca en verano. El acolchado es todo el alimento que necesitan.
- Haz un cajete y riega — Forma un anillo de tierra de unas pulgadas de alto alrededor del borde del montículo, como una dona, para retener el agua sobre las raíces. Llena el cajete despacio dos o tres veces para que el agua penetre hondo. Luego extiende acolchado dentro del anillo, dejándolo a unas pulgadas del tallo. Riega profundo pero con poca frecuencia durante el primer verano, y deja que la primera o segunda pulgada de tierra se seque entre riegos.
Cada planta tiene su propia tolerancia al drenaje, al sol y a que le muevan las raíces. Busca la tuya en Calscape (se abre en una pestaña nueva) antes de sembrar, y consulta nuestras plantas recomendadas para ver las que se dan bien en Santa Ana.
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